En este mismo momento, en cualquier rincón del mundo, millones de personas están viviendo estos tiempos de incertidumbre de una forma realmente traumática. En ellos, en su desesperanza, se observa que el verdadero problema que estamos afrontando no es únicamente exterior –el provocado por la situación económica– sino interior, ya que, en muchas ocasiones, pensamos que las circunstancias ajenas son lo único que puede determinar nuestra vida. Por tanto, la solución también está en nosotros mismos que tenemos que ser capaces de encontrar dentro de la dificultad y del desafÃo un espacio donde haya cabida para la alegrÃa, la serenidad, el entusiasmo y la confianza.
Ante la incertidumbre es frecuente recurrir a un discurso negativo que, sin embargo, hay que evitar. Se ha comprobado en base a estudios neurocientÃficos que cuando una persona sostiene, de forma mantenida, una conversación negativa consigo mismo –«no hay salida para mà ni para mi familia, estoy en un proceso de crisis, no seré capaz de superarlo...»– empiezan a activarse las mismas partes del cerebro que se activan cuando uno siente que está a punto de morir. En consecuencia, toda la corteza prefrontal de nuestro cerebro, la que es responsable de la resolución de dilemas, de la creatividad frente a lo aparentemente irresoluble, experimenta un menor riego sanguÃneo. Es como si, ante las circunstancias complicadas, el ser humano decidiera que donde tiene que poner todo su peso es en evitar el sufrir y no en buscar el ganar. Y ahà está lo que verdaderamente nos limita porque si tomamos esa actitud toda nuestra capacidad de ver las cosas con claridad queda absolutamente anulada.
Por todo ello, es imprescindible entender que para utilizar esta época actual en nuestro favor y convertirla en una época de crecimiento necesitamos generar en nuestro interior condiciones favorables. No podemos quedarnos quietos, no podemos pensar que lo que se dice en las noticias es la única realidad existente, en definitiva, no podemos quedarnos en la oscuridad. Sólo asà se generará un poco de luz, aunque sea la mÃnima llama de una cerilla, entre tanta oscuridad y podremos dar un paso adelante.
Si, por ejemplo, nos sentimos solos, llenos de ira o desesperanza, busquemos a alguien de confianza y contémosle sencillamente cómo nos sentimos; no para que nos dé la solución sino para que, por el simple hecho de dejar fluir las emociones, podamos aceptar que la nueva situación también exige cambios en mÃ. Se trata de entender que en momentos de incertidumbre tengo que reinventarme, convertirme en lo que estoy llamado a ser.
Dr. Mario Alonso Puig - Cirujano y fellow de Harvard University Medical School. Es uno de los máximos investigadores de la Inteligencia Humana y del Aprendizaje.







