“Si yo acerté o si fallé, eso lo hice a mi manera”.
“Cuando miro para atrás, percibo que hice muchas tonterías. Acerté bastante, pero también erré bastante. Cuando miro para adelante, tengo la certeza de que voy a acertar y a errar bastante también”.
Es imposible acertar siempre. Mas lo importante es que no gastemos nuestro tiempo ni nuestra energía torturándonos.
La autocrítica por mucho tiempo por lo que no se pudo, o se hizo mal, además de ser nociva para la salud, hace que la gente pierda lo que la vida nos ofrece como un presente.
Un día, uno de mis familiares me cuestionó y juzgó porque tomé determinada decisión estúpida tiempo atrás. Respondí que no me arrepentía de lo que había hecho, y le expliqué que, en aquel momento, mi actitud me parecía lógica. Si yo hubiera tenido el conocimiento y la madurez que tengo ahora, posiblemente la decisión sería diferente, pero no lo sé a ciencia cierta.
Por eso te digo: “no te tortures por algo que no fue posible en el pasado”.
Tal vez escogiste a la persona equivocada para casarte.
Tal vez te saliste de la mejor empresa donde has trabajado.
Tal vez tengas una hija embarazada que se fue de la casa.
No importa lo que hagas, no te tortures.
Apenas sientas que es posible hacer algo para conciliar una situación, hazlo.
Si te sientes con culpa, perdónate.
Y, principalmente, comprende que se actuó así porque la ocasión así lo ameritaba o lo requería, o simplemente porque no tuviste madurez para tomar la mejor decisión.
Existe una historia conocida y que me gusta:
Un pescador llegó a la playa de madrugada para trabajar y encontró una bolsita llena de piedras. Todavía no amanecía y comenzó a lanzar una por una al mar. En cuanto hacía eso, fué amaneciendo hasta que, al prepararse a lanzar la última piedra, ¡vio que era una piedra preciosa!
Muy arrepentido le comentó el incidente a un amigo que le dijo: “Realmente, sería mejor si prestas más atención a lo que haces, pero todavía te queda la última piedra”.
Existen personas que no prestan atención a lo que hacen y luego se pasan la vida entera arrepentidas por lo que hicieron, y se martirizan por sus errores.
Si estás actuando así, te dejo un mensaje especial: “No malgastes tu tiempo en remordimientos ni en arrepentimientos”.
Reconoce los errores que cometes, pide disculpas y continúa tu vida.
Aún tienes muchas piedras preciosas en el corazón: muchos momentos bonitos para vivir y muchos errores por cometer.
Aprovecha las oportunidades y disfruta plenamente la vida, y si crees que de repente vas por un mal camino, y estás decidido a cambiar y tú, sólo tú, crees en ti, cambia y rectifica.







