Vida efímera

Se nos va haciendo cotidiana la crónica de los desastres causados por las inundaciones en el noreste del país. Las pérdidas son muchas, pero las únicas realmente irreparables son las vidas desaparecidas. Lo material  se repondrá con el tiempo. Ojalá que entre lo que el agua se llevó esté el hábito de dejar las cosas importantes para cuando se terminen las urgentes. Cosas importantes como las que se mencionan en la siguiente reflexión, de autor desconocido:

Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera de nuestra vida, tal vez pensaríamos dos veces antes de ignorar las oportunidades que tenemos de ser y de hacer a los otros felices.

Muchas flores son cortadas muy pronto; algunas apenas capullo. Hay semillas que nunca brotan, y hay aquellas flores que viven su vida entera hasta que, pétalo por pétalo, tranquilas, se entregan al viento.

Pero no tenemos cómo adivinar. No sabemos por cuánto tiempo estaremos disfrutando este Edén, tampoco las flores que fueron plantadas a nuestro alrededor. Y nos descuidamos a nosotros mismos y a los otros.

Nos entristecemos por cosas pequeñas y perdemos un tiempo precioso.

Perdemos días, a veces años. Nos callamos cuando deberíamos hablar, y hablamos demasiado cuando deberíamos quedar en silencio.

No damos el abrazo que tanto nos pide nuestro corazón porque algo en nosotros impide esa aproximación.

No damos un beso cariñoso "porque no estamos acostumbrados a eso", y no decimos lo que nos gusta porque pensamos que el otro sabe automáticamente lo que sentimos.

Y pasa la noche y llega el día; el Sol nace y adormece, y continuamos siendo los mismos.

Reclamamos lo que no tenemos, o que no tenemos lo suficiente.

Cobramos. A los otros. A la vida. A nosotros mismos.

Y nos consumimos, comparando nuestra vida con la de aquellos que poseen más.

¿Y si probáramos compararnos con aquellos que poseen menos? ¡Eso haría una gran diferencia!

Y el tiempo pasa.

Pasamos por la vida y no vivimos. Sobrevivimos, porque no sabemos hacer otra cosa.

Hasta que, inesperadamente, nos acordamos y miramos para atrás. Entonces nos preguntamos: ¿y ahora?

Ahora, hoy, todavía es tiempo de reconstruir alguna cosa; de dar un abrazo amigo; de decir una palabra cariñosa; de agradecer por lo que tenemos.

Nunca se es demasiado viejo, o demasiado joven, para amar, para decir una palabra gentil, para hacer un cariño.

No mires para atrás. Lo que pasó, pasó. Lo que perdimos, perdimos.

¡Mira hacia adelante!

Todavía hay tiempo de apreciar las flores que están enteras a nuestro alrededor.

Todavía hay tiempo de agradecer por la vida, que aunque efímera, aún está en nosotros.


Elsa Rodriguez
Escrito en Jueves 15 de Julio de 2010 23:32 por Elsa Rodriguez

Visto 167 veces hasta ahora.
Te gusta? ReTweet a tus seguidores!

Evalua este artículo

(2 votos)

Últimos artículos de Elsa Rodriguez

  • Yo contra mi (fragmento) escrito en Jueves 02 de Septiembre de 2010 22:28

    Hace unos minutos me enteré de la noticia: Germán Dehesa perdió la batalla contra el…

  • 25 Consejos para desarrollar tu cerebro escrito en Jueves 26 de Agosto de 2010 10:05

    La inteligencia puede definirse como la capacidad para resolver problemas. Estos consejos están enfocados precisamente…

  • La ultima piedra escrito en Viernes 13 de Agosto de 2010 09:14

    Me encanta la canción de Paul Anka, interpretada por Frank Sinatra, “My way” (“A mi…

Últimos 'tweets' de Franquicia En Casa

Los comentarios del blog powered by Disqus

Twitter

franquiciaencasa@hotmail.com

My status

Derechos Reservados FranquiciaEnCasa.Com 2009