Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, más 'gadgets' pero menos logros, mejor medicina pero menos bienestar, tomamos más vitaminas con menos resultados.
Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reÃmos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y meditamos muy rara vez.
Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores; volamos en aviones más rápidos para hacer menos y regresar más pronto; firmamos más contratos para obtener menores ganancias. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y mentimos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir a la luna y volver, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer al nuevo vecino. Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.
Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero alcanzamos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Tenemos más armas, pero menos paz; más ingresos y menos ética; más fiestas y menos diversión; comemos más pero estamos menos satisfechos; tenemos más conocidos pero menos amigos; más esfuerzos pero menos éxito.
Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla más, pero nos comunicamos cada vez menos. Tenemos mucho en cantidad, pero poco en calidad.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran estatura y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Estos son tiempos de paz mundial y guerrilla interna; más variedad de alimentos pero menos nutrición
Hoy en dÃa hay dos ingresos en casa pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y pÃldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Ciertamente, asà son estos tiempos.
Hace poco me llegó este escrito, atribuido al comediante norteamericano George Carlin; después de investigar un poco me di cuenta de que no podÃa ser suyo, ya que Carlin era mucho más mordaz en sus comentarios. Al parecer fue escrito por el pastor Bob Moorehead y publicado en 1995 en una colección de sermones. En fin, lo importante no es el mensajero sino el mensaje, y la idea es detenernos un momento a reflexionar si vamos por el rumbo correcto, ojalá te sea de utilidad.
Elsa RodrÃguez







